Misión

La misión de La Gaceta Trascendental se articula en un único propósito, refrendado por unanimidad en la primera reunión del consejo editorial:

“Aplicar el rigor de las grandes redacciones internacionales al estudio de aquellos asuntos que, por aparente pequeñez, han escapado durante demasiado tiempo a la atención del periodismo serio.”

Misión
Borrador original de la declaración de misión, tecleado a máquina durante la reunión fundacional. La tipografía es Olivetti. La mancha de café no figuraba en el guion.

En la práctica, esto significa:

  1. Cubrir con sobriedad informativa los conflictos domésticos, recordando en todo momento que la cocina puede ser un escenario tan complejo como las Naciones Unidas, y, en ciertos casos, más volátil.
  2. Rescatar del olvido a las figuras históricas que la academia ha desdeñado por considerar sus aportaciones “demasiado menores”, “demasiado raras” o “directamente inventadas”.
  3. Divulgar los avances científicos realizados en torno a fenómenos cotidianos, con especial atención a calcetines, flequillos, días largos y procrastinación estructural.
  4. Informar sobre los movimientos económicos de aquellos sectores —cuchara de palo, clip, goma elástica, imán de nevera— que la gran prensa financiera ignora con una negligencia que linda en lo culpable.
  5. Mantener en todo momento una distancia profesional respecto al sujeto, una sobriedad estilística verificable y una corbata, incluso en verano.

Lo que no haremos

  • Bajar el listón.
  • Tratar un yogur con menos respeto del que merece.
  • Usar emoticonos en titulares (salvo casos clínicamente justificados).
  • Confundir la seriedad con la solemnidad. Aunque sí confundiremos ocasionalmente la solemnidad con la seriedad.