En 2050, La Gaceta Trascendental aspira a ser reconocida como la cabecera de referencia mundial en estudios aplicados de lo aparentemente trivial. Una autoridad consolidada. Una voz consultada. Un diario citado por los manuales de bachillerato de un puñado razonable de países.
Horizonte 2050: los objetivos
- Disponer de corresponsalías permanentes en al menos doce hogares por continente, incluida una en una furgoneta del Pirineo navarro.
- Publicar un Anuario Trascendental en edición de tapa dura, vendido principalmente a familias durante las cenas de Navidad.
- Inaugurar la Cátedra Calabacín-Petacas de Estudios Cotidianos Aplicados, en colaboración con tres universidades dispuestas a reírse de sí mismas.
- Conseguir que al menos un parlamento europeo mencione, en sesión plenaria, alguno de nuestros informes (ya hay uno, pero el portavoz lo confundió con un estudio real).
- Crear el Premio Trascendental al Análisis Riguroso de lo Aparentemente Frívolo, dotado con 14.812 euros y una cuchara de palo grabada.
Una redacción global
Aspiramos a multiplicar nuestras corresponsalías hasta cubrir todos los sofás, ascensores, frigoríficos y cajones de calcetines del mundo. Estimamos que con una plantilla de 4.812 redactores sería suficiente. Con 4.811, no. Es importante el último.
“Donde haya un mando a distancia desaparecido, allí estará una corresponsalía de La Gaceta Trascendental.”
— Hoja de ruta editorial, 2030 (preliminar)
El sueño final
Que llegue un día en que ningún lector se sorprenda al abrir esta cabecera y encontrar, en portada, un análisis profundo sobre las migas que aparecen en el fondo del tostador. Que ese día sea visto como una mañana normal. Una mañana cualquiera. La mañana.